Un Día de Escuela

Típico salón de clases, las personas hablan de su alegría y su desgracia, la banalidad aflora en cada comentario de todos ellos.

Hay una en especial que lleva el concepto de superficial a límites insospechados, las amigas sonríen y se proyectan en ella. Ella es…bah, no tiene caso explicarlo, la vida no da para tanto.

En el salón el mundo se comprime, todo parece ser más sencillo y a la vez complicado, un universo de relaciones complejas, amistad y noviazgo.

El maestro llega, la ilusión se ve súbitamente cercenada; pero ella sigue en lo suyo, porque lo suyo, lo suyo es hablar.

Irritación, temor, ira. Los sentimientos surgen en cada rincón, cada banca despide una ráfaga de ideas, si tan solo se callará seríamos libres, un día para descansar.

No puedo más, es ahora o nunca, el tiempo se va demasiado rápido, ¿por qué no soy quien me gustaría ser?

Tú eres mi sueño, mi fantasía, lo que esperaría toda la vida, por favor cállate para poder decírtelo, para irme y prepararlo todo.

No hay otra opción, te atraigo a mí, te beso apasionadamente, al fin tras años de espera hice lo que tanto quería…

-¿Por qué?- preguntó sorprendida. –Es que no te callabas- respondí al salir.

Un día de escuela más.

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