Han pasado casi dos semanas de la muerte de mi mascota: Pelusa. Supongo que es natural pero, la verdad, me siento todavía triste solamente de pensar que mi perrita ya no estará en la casa ladrando y durmiendo (cosas en las que era muy buena).
Todo pasó el domingo antes de entrar a clases; nos encontrabamos en la casa y eran aproximadamente las 6:00 de la tarde cuando mi mamá decidió salir a pasear a Pelusa como usualmente hacía. Cerca de 10 minutos más tarde escuché a mi mamá llamarme desde afuera del departamento por lo que salí para averiguar que estaba sucediendo, una vez afuera mi mamá dijo que Pelusa se había detenido de forma muy extraña pues parecía no tener fuerza ni para tenerse en pie así que la cargamos para meterla en la casa.
Ya en la casa, vimos que la lengua de Pelusa estaba totalmente blanca y se veía extraña pues no se movía mucho; mi mamá me mandó entonces a buscar el teléfono del veterinario y casi inmediatamente de hablar con él fuimos al consultorio ubicado en Zaragoza para que el Doctor la atendiera.
Cuando por fin llegamos al consultorio el Doctor checó a Pelusa, que seguía viéndose mal pero que parecía reaccionar un poco más, y decidió proporcionarle suero de forma intravenosa; sin embargo, el Doctor estaba más precoupado por los latidos de Pelusa que no se normalizaban a lo que él pretendía así que le colocó una inyección para lograrlo. Así pasaron unos 20 minutos en los que el Doctor revisaba a Pelusa periódicamente pero Pelusa no reaccionaba e incluso sus párpados ya no se cerraban correctamente al acercar las manos a sus ojos (una prueba de conciencia que Pelusa estaba fallando), el Doctor entonces le aplicó otra inyección para tratar de lograr la reacción correcta pero fue en vano pues a pesar de haber intentado este método y otros más durante varias ocasiones Pelusa finalmente perdió la conciencia y la sensibilidad sin lograr que su corazón funcionara como era debido.
Fue en ese momento que la idea de perder a Pelusa se hizo totalmente tangible y por tanto insoportable, me quedé pensando mucho tiempo en tantas cosas que todo lo que sucedía a mi alrededor parecía irreal. El Doctor inyectó a Pelusa y algunos minutos después ella se fue.
Estuvimos todavía un buen rato abrazándola y hablándole hasta que se hizo demasiado difícil pronunciar alguna palabra. Ya eran cerca de las 9:30 de la noche así que decidimos irnos pues ya no había nada que hacer y la verdad solamente queríamos estar solos para asimilarlo, cada quien a su manera, en nuestra casa. Nos despedimos del Doctor, quien llevaría a Pelusa a cremar, y nos fuimos a la casa que ya no sería la misma desde ese momento en adelante.
Cada uno lloró a solas y también lo hicimos juntos. Pelusa era un integrante más de la familia y como tal su pérdida es irreparable mas, aun así, no queda de otra más que seguir con nuestras vidas.
"Pelusa, te extraño desde ya." (5/08/07)
Todo pasó el domingo antes de entrar a clases; nos encontrabamos en la casa y eran aproximadamente las 6:00 de la tarde cuando mi mamá decidió salir a pasear a Pelusa como usualmente hacía. Cerca de 10 minutos más tarde escuché a mi mamá llamarme desde afuera del departamento por lo que salí para averiguar que estaba sucediendo, una vez afuera mi mamá dijo que Pelusa se había detenido de forma muy extraña pues parecía no tener fuerza ni para tenerse en pie así que la cargamos para meterla en la casa.
Ya en la casa, vimos que la lengua de Pelusa estaba totalmente blanca y se veía extraña pues no se movía mucho; mi mamá me mandó entonces a buscar el teléfono del veterinario y casi inmediatamente de hablar con él fuimos al consultorio ubicado en Zaragoza para que el Doctor la atendiera.
Cuando por fin llegamos al consultorio el Doctor checó a Pelusa, que seguía viéndose mal pero que parecía reaccionar un poco más, y decidió proporcionarle suero de forma intravenosa; sin embargo, el Doctor estaba más precoupado por los latidos de Pelusa que no se normalizaban a lo que él pretendía así que le colocó una inyección para lograrlo. Así pasaron unos 20 minutos en los que el Doctor revisaba a Pelusa periódicamente pero Pelusa no reaccionaba e incluso sus párpados ya no se cerraban correctamente al acercar las manos a sus ojos (una prueba de conciencia que Pelusa estaba fallando), el Doctor entonces le aplicó otra inyección para tratar de lograr la reacción correcta pero fue en vano pues a pesar de haber intentado este método y otros más durante varias ocasiones Pelusa finalmente perdió la conciencia y la sensibilidad sin lograr que su corazón funcionara como era debido.
Fue en ese momento que la idea de perder a Pelusa se hizo totalmente tangible y por tanto insoportable, me quedé pensando mucho tiempo en tantas cosas que todo lo que sucedía a mi alrededor parecía irreal. El Doctor inyectó a Pelusa y algunos minutos después ella se fue.
Estuvimos todavía un buen rato abrazándola y hablándole hasta que se hizo demasiado difícil pronunciar alguna palabra. Ya eran cerca de las 9:30 de la noche así que decidimos irnos pues ya no había nada que hacer y la verdad solamente queríamos estar solos para asimilarlo, cada quien a su manera, en nuestra casa. Nos despedimos del Doctor, quien llevaría a Pelusa a cremar, y nos fuimos a la casa que ya no sería la misma desde ese momento en adelante.
Cada uno lloró a solas y también lo hicimos juntos. Pelusa era un integrante más de la familia y como tal su pérdida es irreparable mas, aun así, no queda de otra más que seguir con nuestras vidas.
"Pelusa, te extraño desde ya." (5/08/07)
Comentarios
Pero como dice Caro lo mejor es tenerlos como buenos recuerdos y guardarlos en el corazón :)
n_n