Hace ya algún tiempo tenemos unos gatos como mascotas que me parecen unos animalitos muy divertidos y curiosos, sobre todo, después de haber tenido como mascota un perro.
Las diferencias entre ambas razas bien puede ser definida como lo hizo mi papá tras haberlos adquirido, él nos dijo que, –los gatos no se ven como mascotas sino como los dueños de nosotros-. Lo anterior quedó mejor ejemplificado conforme se daba la convivencia ya que los gatos entran y salen a su antojo de nuestra casa, reconocen sus nombres pero no acuden a nosotros a menos que quieran acercarse realmente, nos despiertan para abrirles en horas de madrugada y duermen en nuestras camas en poses tan curiosas como si se estuvieran haciendo los muertitos pero no solamente muertos sino atropellados por las posturas tan graciosas en que realizan su descanso.
Pese a las diversas curiosidades y elementos poco convenientes como su pérdida de pelo constante son animales cariñosos, fieles y buenos que hasta ahora han dado a nuestro hogar la compañía que a veces faltaba.
Comentarios