-Cierra los ojos y escucha- le dije.
Se estrechó contra mi hombro y bajó la mirada.
-Éste es el soneto LXVI de Pablo Neruda- comencé.
"No te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.
Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.
Tal vez consumirá la luz de Enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.
En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego."
-¿Me odias?- preguntó.
-No-.
Hoy desperté con esa pregunta rondando mi cabeza de nuevo y, ¿sabes algo?, sí, sí te odio.
Comentarios