Ella me sonrió primero

Quería dar una buena impresión pero terminé haciendo exactamente lo opuesto.

Debí invitarte a bailar aunque hiciera el más grande ridículo, porque no puedo seguir conformándome con la sonrisa y el saludo que compartimos.

Porque yo quiero conocerte, lo que te gusta y lo que te asusta, tus metas y alegrías.

Quiero saber de ti, ¿por qué no simplemente te pregunté tu nombre?

Comentarios